De entrenador a jugador y de jugador a entrenador

Nocioni y Lamas dos grandes del básquet argentino y mundial con miles de anécdotas compartidas.

Allá por 1997 se dio uno de los primeros encuentros entre el ‘Chapu’ Nocioni y Julio Lamas. Dos almas jóvenes que compartían una pasión, el básquet. Por esos años Julio fue designado para entrenar a la selección Sub 22 para competir en Australia. Andres, el Chapu, recién comenzaba a sonar como uno de los jóvenes que iba a hacer historia.

Ese evento fue un antecedente para la Generación Dorada. Ginobili, Scola y Oberto fueron tres de los protagonistas de ese campeonato, allí se amalgamó un equipo. Sánchez, Gutiérrez, Victoriano, Fernández, Palladino, Lábaque, Riofrío, Burgos y Masieri integraron la Selección en esa oportunidad.

En el Sub 22, Argentina venció a Corea del Sur y a Turquía. Pero la racha se detuvo contra España. En las semifinales un giro de último momento llevó a Argentina a una derrota contra la selección local, Australia. Así, con un cuarto puesto la celeste y blanca, comenzaba esta inolvidable historia.

Una generación que más tarde iba a contar con la presencia de Nocioni. ¿Por qué decimos más tarde? Lamentablemente el santafesino tuvo que esperar, fue seleccionado pero circunstancias de disciplina lo dejaron afuera. “Él tenía 20 años, yo 32”, dijo Julio recordando el momento. “Fue triste, fue duro, hubiera querido que no pase, en ese momento lo hice pensando que era lo mejor”, aclaró.  

Nocioni comentó: “Julio Lamas para mí fue un gran mentor en mi carrera. El me dejó fuera de la sub 22, pero bueno, creo que en ese momento era demasiado joven y había que controlar un poco la personalidad; por eso Julio me dio una buena enseñanza, que a veces hay que seguir las reglas”.

Ambos se volvieron a encontrar muchas veces en la selección de mayores y en las tierras españolas. El orgullo y el respeto es mutuo porque, se descubrieron grandes campeones dentro y fuera de la cancha.

Nocioni nunca olvidó ese momento, en el casamiento del Chapu a las 5 de la mañana esta anécdota volvió a la luz y toda la mesa se rió. Después un día en Madrid en 2008, Andrés se había puesto de acuerdo con los compañeros para hacerle una broma a su entrenador.

“Cuándo me retire voy a comprar un equipo de básquet y quiero que lo dirijas, me dijo. ¿Te parece que yo lo dirija Chapu? Si si, quiero que lo dirijas vos. Bueno dale, lo dirijo. Entonces sabes que voy a hacer te contrato todos los jugadores que me pedís, haces toda la pretemporada y el día anterior de jugar el primer partido, te dejo fuera. Y bueno ahí risa generalizada”, contó Julio.

Así un mal trago marcó a dos personas y a una generación de campeones. Oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y múltiples campeones Sudamericanos y Mundiales, consagraron la historia del Básquet Argentino. “Andrés es una estrella del deporte. Nadie es más noble y autentico que él”, agregó Lamas. Eran épocas a donde la juventud de Andrés le jugó malas pasadas. Entre los 19 y los 21 fue controlando su carácter.

Fueron docentes uno del otro, se acompañaron y encontraron en buenos y malos momentos. Los dos desde sus lugares construyeron la historia del deporte a nivel profesional y se reafirmaron como grandes personas.

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Fotografía: Getty imagenes y Los Andes

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