Roberto “Lute” Oste, el héroe en la final del siglo

Mano a mano con Roberto Luis Oste, más conocido como el “Lute”, un viejo conocido por todos los albiazules y un verdadero goleador.  

El Lute debutó en el año 1989 en Atlanta, equipo con el cual consiguió el ascenso a la B Nacional. Luego llegó Defensa y Justicia y posteriormente un paso exitoso por el “Torito de Mataderos”, Nueva Chicago, donde jugó 41 partido y convirtió 23 goles. Tras muy buenas actuaciones en la B Nacional llegaba el turno de debutar en la máxima categoría del fútbol argentino, fue San Lorenzo quien se fijo en él, equipo en donde convirtió siete goles.  

Jugó Copa Libertadores en su nuevo club, el Emelec de Ecuador, donde el promedio de gol del Lute fue increíble: anotó 19 goles en 25 partidos.  

Volvió a la Argentina para jugar en el Deportivo Español. Luego de un fugaz paso por Huracán de Corrientes llegó el turno, en la temporada 1997-1998, de jugar en Talleres de Córdoba, equipo en el cual fue muy tenido en cuenta, ya que disputó 69 partidos y convirtió 23 goles.  

Un 5 de julio de 1998, es el día en que llegó el gol mas importante del Lute. Una definición por penales frente a su máximo rival, Belgrano, que lo colocó como el lanzador que podía darle al Matador el ascenso a la Primera División.  

Luego de esto, sin dudas que el nombre de Roberto Luis Oste fue muy importante en cada hincha de Talleres. Fue muy querido por todo el pueblo albiazul y muy tenido en cuenta por Ricardo Gareca pese a las figuras que había en ese momento, como por ejemplo Jose Celaya, Diego Garay, Gustavo Lillo, Rodrigo Astudillo, Daniel Albornoz, entre otros.  

Roberto llegó a jugar en Perú también, en el Coronel Bolognesi donde tuvo un paso muy ligero y apenas llegó a jugar seis partidos sin convertir goles. En el año 2003 jugó para el Deportivo Tachira de Venezuela, equipo en el cual anotó tres goles con haber jugado 12 partidos tan solo.  

Ya llegando al final de su carrera, Oste decidió jugar para General Paz Juniors, en el Argentino A y fueron tres goles que convirtió en 30 partidos.  

Pero si algo le faltaba a esta vasta y extensa carrera del Lute como profesional, era jugar en algún equipo de su ciudad natal y así fue. Jugó en el Ateneo Vecinos y en Independiente de la Liga Riojana hasta que decidió colgar los botines.  

Un verdadero guerrero, un verdadero goleador y un verdadero héroe en aquella “final del siglo”.

Mano a mano con Roberto Oste

– ¿Te quedó algún objetivo o sueño, por así decirlo, pendiente como futbolista? 

Te diría que casi que no, salvo a nivel selección que quizá fue lo único pendiente, pero después me dí el gusto de jugar en el interior hasta en Primera División. El sacrificio y la dedicación me llevaron a tener la suerte de llegar.  

Me tocó jugar en Primera B, en el Nacional B, hasta llegar a Primera División y jugar en clubes importantes, como San Lorenzo equipo del cual era hincha mi viejo y fue algo muy lindo, porque fue cumplirle el sueño a él de verme jugar con esa camiseta.  

Después tuve la suerte de estar en los clubes grandes de Córdoba, siendo del interior y todo eso fue gracias a los clubes que me marcaron que fueron San Lorenzo y el Emelec en ecuador.  

Tuve la suerte también de jugar en varios equipos de Sudamérica. Jugué en Perú, Ecuador, Venezuela, haber pasado por Europa, aunque fue muy fugaz, en la filial del Barcelona de España. Pero bueno salvo a nivel selección no me quedó nada pendiente.  

– ¿Qué persona, compañero, director técnico, familiar o amigo fue imprescindible en tu carrera como profesional? 

Yo hice inferiores en Newells Ols Boys de Rosario que, en ese momento, en los años 87-88, eran las mejores divisiones inferiores del país, manejadas por Briffa y ahí estuve un año y medio, y por una lesión me alejé un poco. 

Después una empresa compró mi pase y ahí vienen los primeros pasos de mi carrera en Atlanta y Defensa y Justicia, ahí hubo un profe que me marcó.

Dejar las mejores divisiones inferiores del país fue algo que para mí fue un golpe muy duro. Yo después de eso me quería volver a mi casa a estudiar. Había empezado a estudiar ciencias económicas y entonces dije me “vuelvo”.

Ahí es donde apareció este profe llamado Hugo Devolis, un preparador físico que vivía con nosotros en una pensión. Me paró y me dijo: “mira, ¿te puedo pedir un favor?. A partir de mañana todas las prácticas y los entrenamientos que te pidan en el día a día esforzate el doble. Si te piden 5 piques, hace 6, si te piden 10 vueltas a la cancha, hace 11. Esforzate todos los días, de acá a fin de año. Valoralo y fíjate si sirvió o no”.  

Yo soy un agradecido a Hugo Devolis, porque sino me lo encontraba en ese momento, no se que hubiese pasado.

Al otro día empece a hacer lo que me dijo Hugo y así hasta el final de mi carrera. No me guardaba nada, dejaba todo y eso me permitió jugar en Primera y cumplir todos los objetivos que me planteé como jugador. Yo soy un agradecido a esa persona, porque sino me lo encontraba en ese momento, no se que hubiese pasado. Sirvió y marcó carrera porque lo hice hasta los 34 años que fue cuando me retiré.

Entregar todo lo que se puede en el día a día, no guardarse nada para no reprocharse nada el día de mañana. Dejé todo en el fútbol así que no tengo nada para reprocharme.  

Después si, obviamente hubo técnicos importantes. El “Bambino” Veira, el “Tigre” GarecaSalvador Capitano. Tuve mas de 40 técnicos que me ayudaron en mi carrera y obviamente, mi familia que siempre me acompaño y me acompaña en todo lo que me proponga.

Oste disputó 69 partidos y convirtió 23 goles. Foto: Mundo D.

– ¿Qué anécdotas o que es lo que más recordas de aquel campeonato donde ascendieron a Primera División y además salieron campeones? 

Una anécdota que recuerdo fue cuando ascendimos. Un mes antes Ricardo (Gareca) nos concentró porque se veía venir la posibilidad de jugar esa final por un lado o por otro, se empezaba a especular y calcular que se podía dar una final entre Belgrano y Talleres, y para sacarnos la presión que se vivía en todos lados, cuando ibas a comprar, cuando ibas al super, a donde sea que ibas te preguntaban y te volvían loco, por eso Gareca nos concentró un mes en Saldán y eso nos sirvió muchísimo para estar con el grupo, unidos para poder ascender.  

– ¿Cómo te va dirigiendo allá en Ecuador? ¿Tenes planeado volver a dirigir acá en nuestro país?  

Nosotros vinimos el año pasado a dirigir a un equipo grande que se llama Liga de Portoviejo hacía mas de 10 años que no podía ascender y nosotros vinimos el año pasado a la B y tuvimos la suerte de ascenderlo.

Tanto para nosotros como para el club fue un orgullo tremendo volver a ascender al club después de tanto tiempo, porque acá habían pasado muchísimos técnicos y jugadores y no lo habían podido conseguir. Lleva muchísima gente y venía de muchas decepciones y nosotros tuvimos la suerte de ascenderlo a Primera.  

Había comenzado el torneo, se jugaron cuatro fechas y con esto de la Pandemia se suspendió todo. Nosotros hemos tenido la posibilidad de dirigir al fútbol ecuatoriano que es muy lindo.

Estoy con Rubén Darío Insúa, en su cuerpo técnico, desde el 2008. Hemos salido campeón con Deportivo Quito en Primera División. Dirigimos al Barcelona de Guayaquil, que es el equipo más grande de acá como Boca o River de Argentina; a Nacional que también es un equipo muy grande y tomamos esto como un desafío importante ya que nunca habíamos dirigido la B, pero fue un lindo aprendizaje que se cumplió con el objetivo de haber ascendido a primera.  

– Si tuviera que elegir uno… ¿mejor técnico y mejor compañero a lo largo de tu carrera?  

Como te mencionaba anteriormente, he tenido muchos. Desde el “Bambino” Veira, Jorge Solari, Salvador Capitano, Zuccarelli en su momento, el “Tigre” Gareca realmente fueron técnicos que me marcaron. Tuve la posibilidad que me dirigiera Marcelo Bielsa cuando recién comenzaba en la reserva de Newells. Sin lugar a dudas estos fueron los mas destacados.  

De compañeros destaco al Beto Acosta, a “Pipo” Gorosito en San Lorenzo; Adrian Alvarez y “Chiche” Sosa en Huracán de Corrientes; el “Cachi” Celaya, Dieguito Garay en Talleres y podría enumerarte muchísima gente, pero estos sin dudas fueron los más importantes en mi carrera.  

– ¿La final del siglo, marcó tu carrera o fue una linda anécdota?  

Sin lugar a dudas que la final del siglo no fue una linda anécdota nomas, me marcó para el resto de mi carrera. Creo que el 5 de julio recibí más llamadas y felicitaciones que el día de mi cumpleaños. Hace un par de años que digo que ese día es como mi segundo cumpleaños, porque me llaman recordando ese gol, ese día histórico. Sin dudarlo me marcó para el resto de mi vida.

Las veces que estoy en Córdoba la gente me lo recuerda detalle a detalle y eso que han pasado más de 20 años. El recuerdo es imborrable para ellos y para mí, y como te digo es tan fuerte que lo siguen recordando como si hubiese pasado este año.

Me cuentan anécdotas, me cuentan lo que hicieron después, cómo festejaron, el momento en que agarre la pelota, el momento en que estaba por patear, algunos me contaban las promesas que hicieron: de dejar d fumar a pintarse la cabeza. Han pasado mas de 20 años y cada vez que me ven en Córdoba me brindan mucho cariño. Me marcó para toda mi vida y fue uno de los momentos mas importantes en mi carrera como futbolista.

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