De 10, la historia del Pato Gasparini

Ese calvo de estatura media y cara de bueno, es el Pato Gasparini, tal vez uno de los últimos diez diez de nuestro fútbol. Hagan la cuenta, Maradona, Alonso, Bochini, Riquelme y cuantos más…

Tranquilo, de voz baja y pacífica, como su vida. Camina lento, como en la cancha: “Yo no corría tanto” reconoce, y para que correr tanto si la que tiene que correr es la pelota como decían los viejos maestros. Después cita al Sapito Coleoni: “Hay que elegir buenos jugadores y hacerlos correr. Al revés no funciona, andá a hacer jugar a un corredor sin talento”, sentencia.

Roberto Gasparini, en cuarentena como 45 millones de argentinos y preocupado porque sus hijos viven en España, donde el Coronavirus está haciendo estragos, nos regala una hora de su vida. Agradece, cuando los agradecidos somos nosotros. Sonríe y se toma su tiempo para contestar. Habla de su esposa y de su compañía permanente, de la austeridad que le permite vivir de rentas más allá de no haber hecho una fortuna con el fútbol: “Yo vivo en la misma casa hace cuarenta años, por eso no me falta nada. Tampoco me sobra, voy dos meses al año a ver a mis hijos en España y para eso me alcanza con un par de locales que alquilo” cuenta el Pato orgulloso.

“Hay que elegir buenos jugadores y hacerlos correr. Al revés no funciona, andá a hacer jugar a un corredor sin talento”

Sobre esa humildad que tanto le reconoce la gente es sincero y reconoce que no es un trabajo: “Soy así, no me sale ser de otra manera, por eso tal vez puedo ir a todas las canchas. Jugué en Racing y puedo ir a la cancha de Instituto y me saludan, jugué en Talleres y voy mucho más a ver a Belgrano y la gente me saluda con cariño”, relata orgulloso quien además destaca a sus compañeros del 80 subcampeones con Racing y la jerarquía del Talleres del 79 donde jugó a préstamo.

Charlando como en un café, pero por un vivo de Instagram el periodista crea el clima y Gasparini lo disfruta, no entra en comparaciones, sin embargo parece más cercano a Maradona que a Messi en lo futbolístico, aunque hace un paréntesis para diferenciarse del Diego fuera de la cancha. Elogia a Willington y destaca haber jugado para la Academia del Coco Basile, el Rosario Central de don Ángel Tulio Zof.

En el final cuenta con cierta nostalgia la frustración de no haber podido jugar en River y en el Milan. En el Millonario, por esas cosas del destino y de los cruces de pases se quedaron con Francescoli y los lombardos, no pusieron la plata. “Yo estoy donde debo estar y soy quien quiero ser. Eso me hace feliz” resume un balance altamente positivo el dueño de la parte más rica de la historia del Club Atlético Racing.

Entrevista a Pato Gasparini en @golandpopcordoba

Foto: MundoD.

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