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Fútbol

Partidos en pedazos

Episodios insólitos

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La suspensión de Brasil-Argentina quedará en la historia del fútbol como uno de los episodios más insólitos de todos los tiempos.

“¡Vergüenza!”. Si no fuera por los “cráneos” de los medios que vienen declamando y militando desde hace años “la muerte del papel”, la famosa tapa negra de “El Gráfico” bien podría haberse repetido 28 años después.

Aquella impactante portada del mítico semanario deportivo -el primer manual de lectura para varias generaciones de argentinos- hacía alusión a otro partido de nuestro seleccionado fútbol y a otra eliminatoria mundialista. El tristemente célebre 0-5 ante Colombia que el 5 de setiembre de 1993, en el Estadio Monumental de Núñez, provocó el primer gran cimbronazo en la era del “Coco” Basile I y aceleró el último reencuentro de
Diego Armando Maradona con la “10” celeste y blanca.

Esta vez fue el mejor heredero de la camiseta del Diego, Lionel Messi, el que tuvo que volver. Lo hizo junto a sus compañeros, en un vuelo chárter con destino a Buenos Aires, luego de que quedara trunco el clásico ante Brasil en San Pablo por la sorpresiva intromisión en el campo de juego de funcionarios de la Agencia nacional de Vigilancia Sanitaria. Y de ese policía federal que, con una notificación en el bolsillo y un arma en la cintura, intercambió palabras y manotazos con Nicolás Otamendi.

No habrá ninguno igual, no habrá ninguno. El insólito epílogo quedará en los anales del fútbol con un título igual o peor a aquel que “El Gráfico” imprimió hace casi tres décadas en cuerpo catástrofe. “Bochorno”, “Papelón”, “Locura”… Elija el que más le guste. Más allá de los datos finos del asunto, que seguirán alimentando la polémica y enredando aún más las redes, nos quedamos con la frase del capitán argentino: “Hace tres días que estamos acá. ¿estaban esperando que empiece el partido?”.

Pitos y navajas

Si se trata de episodios insólitos que sucedieron en los campos de juego, el
abrupto final de Brasil-Argentina trajo inmediatamente a la memoria el recuerdo de uno de los momentos más surrealistas de los Mundiales: el gol anulado a Francia a instancias del emir de Kuwait en España ‘82.

Los galos ganaban 3-1 y faltando 10 minutos para el pitazo final ampliaron la diferencia. En medios de los festejos, Fahid Al-Ahmad Al-Yaber Al Sabah, presidente de la asociación de fútbol de su país, abandonó intempestivamente su lugar en el palco para reclamarle al árbitro soviético Miroslav Stupar por el sonido de otro silbato que, según él, había paralizado a los defensores kuwaitíes.

Lookeado de thawb y turbante, con un maletín en la mano y escoltado por la Guardia Civil, el jeque entró al campo de juego y ordenó a sus compatriotas que se marcharan al vestuario del estadio José Zorrilla de Valladolid. La puesta en escena abrumó a Stupar, que dio marcha atrás y anuló el gol. Para el referí de la ex URSS sería debut y despedida.

Mirá quién vino. El emir que hizo anular un gol. El insólito episodio que se
produjo durante el Mundial ’82 en el partido Kuwait-Francia.

También pudo completarse el encuentro que Bolivia y Argentina animaron
en la clasificación para Francia ’98 y que se disputó el 2 de abril de 1997 en los 3.700 de altura del estadio Hernando Siles. Aquella vez fue José Manuel Trujillo, el chofer del elenco local, quien irrumpió en el rectángulo de juego para pegarle una trompada en el pómulo derecho al “Jardinero” Julio Cruz. Daniel Passarella, el DT de nuestro seleccionado, no quería saber nada con continuar las acciones; pero un llamado telefónico desde Buenos Aires -con característica de Sarandí- le hizo dar marcha atrás.

El propio “Káiser”, quien meses después rodearía de lonas verdes y de misterio la concentración mundialista de L´Etrat- dio el okey para que los fotógrafos ingresaran al camarín para documentar la agresión. En más de una redacción hubo reproches para los enviados a La Paz: “¡Boludo, escaneaste la foto al revés!”. Pero la imagen no mentía: mostraba el rostro
de Cruz con un corte en un pómulo: el izquierdo. Tiempos de ‘Todo Pasa’.

Y por casa…

Rubén Varela no tenía armas y tampoco lucía ropas excéntricas cuando
invadió el campo del viejo Estadio Córdoba el 23 de mayo de 1993. Vestía de jean, zapatillas y camiseta azul y blanca, y aunque no tenía pinta de atleta recorrió casi en tiempo récord la distancia que separaba la Popular Norte del lugar exacto donde se encontraría frente a frente con el rostro impertérrito del árbitro Javier Castrilli. La inacción policial contribuyó para
que Varela quedara en la memoria colectiva como un émulo del estadounidense Carl Lewis, el velocista estrella del momento. Cuando el hombre alcanzó su meta sólo atinó a abrir los brazos y decir estas palabras: “Che, Castrilli, ¿hasta cuándo nos vas a seguir cagando?”.

Por entonces, “El Sheriff” ya tenía antecedentes de haber desenfundado una suspensión en las canchas cordobeses. Fue el 27 de abril de 1991, en un
Belgrano-San Martín de Tucumán que se jugó en Alberdi, cuando le sacó lustre a su chapa luego de que uno de los asistentes, de apellido Chirino,
acusara en su hombro izquierdo el impacto de… ¡una empanada!

De esas historias de fantasmas hay varios que se recuerdan por estos pagos. En la Boutique de barrio Jardín todavía están buscando la serpentina que supuestamente provocó el nocaut de Norberto Ortega Sánchez, al que le contaron mucho más que 10 aquella tarde del 3 de noviembre de 1991 en la que Talleres recibía a Vélez por la 10° fecha del Torneo Clausura. Algunos días después, el Tribunal de Disciplina de la AFA confirmó el 1-0 para la “T”. Al poco tiempo, Ortega Sánchez volvería. Como refuerzo albiazul.

¡Hasta dónde hemos llegado! Empezamos en el Arena Corinthians y terminamos en la cancha de Talleres. Pasando por Valladolid, La Paz, Alberdi y el viejo Chateau. Y todo porque un tal Jair Bolsonaro se acordó en medio de un partido de fútbol de que la pandemia no es un juego.

Bochorno en San Pablo. La imagen que recorrió el mundo entero. “Fue una
locura”, dijo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sobre la suspensión.

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Actualidad

‘Luifa’ Artime: “Yo nunca hable de ascenso o fracaso”

El presente pirata

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El Presidente de Belgrano dio su opinión sobre los resultados futbolísticos del planten masculino en la Primera Nacional.

El ídolo de la ‘B’ planteo el rendimiento del equipo en términos de “protagonismo” y no de éxito o fracaso. Tras el empare 1 a 1 frente a Estudiantes de Rio Cuarto y la derrota 3 a 2 frente a Temperley el equipo de Alberdi comenzó a sentir las críticas y Artime quedó en el ojo de la tormenta.

Luifa reconoció que están jugando en una zona muy complicada, pero que aun así los resultados han sido mejor que en la temporada pasada. Aunque tal vez no sea el tan anhelado ascenso. Desde su experiencia como jugador expresó que no se vuelve loco y que la intención es seguir mejorando.

“Hace 3 años que no habíamos entrado en la Copa Argentina. Se olvidaron que salimos decimos en último campeonato de la B Nacional. Hoy estamos en la zona más difícil, con los candidatos”

A veces el fútbol también es cuestión de suerte, hay altibajos y Belgrano está en ese periodo. Hubo cambios diligénciales, un periodo largo de receso futbolístico, traspaso de varios técnicos y jugadores. Pero eso no es excusa para la hinchada pirata que carga con un tinte negativo.

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Fútbol

Tierra redonda

Calchín

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Álvarez y Martelotto, dos figuras en las marquesinas de Calchín.

El título de la nota no tiene la pretensión de marcar la cancha sobre una ancestral polémica que, dicho sea de paso, ingresó a los campos de juego en 2019. Flat Earth FC se llama el club español de Tercera División que lleva algo más de dos años pateando la redonda y la redondez. Defiende la causa del terraplanismo y tiene como uno de sus más fervientes simpatizantes a un viejo conocido del fútbol cordobés: “el Coco” Alfio Basile. Lo preside Javi Poves, un exjugador del Sporting Gijón, y su principal sostén económico es el omnipresente Grupo Pachuca de México.

Pero no todos los caminos conducen a Hidalgo (aunque a veces no lo parezca). Si tomamos por la Ruta Provincial 13 con rumbo a nuestro cercano oeste, encontraremos a 110 kilómetros de la capital cordobesa un cartel con la leyenda “Bienvenidos”, el subtítulo “La tierra de Julián Álvarez” y dos imágenes del juvenil futbolista, una celebrando un gol con la camiseta de River y otra sosteniendo la Copa América vestido de Selección. Se trata del mismísimo ingreso a Calchín, el pueblo natal del delantero al que la cátedra y el tablón (vox populi, vox Dei) señalan como el valor
más preciado de nuestras canchas en estos tiempos.

BIENVENIDA FUTBOLERA. La imagen de Julián Álvarez en un cartel que está ubicado en el ingreso a la localidad de Calchín.

El futbolista del momento

Un gol, una asistencia, una ovación. El partido que River le ganó a Argentinos Juniors el lunes pasado ratificó el gran presente del atacante cordobés, que tiene 21 años y el CV de un veterano: cuatro títulos con ‘el Millonario’, un Mundial jugado (el Sub 20 de Polonia en 2019) y otras dos vueltas olímpicas con la Sub 23 y el seleccionado mayor. Y hasta un paso por Real Madrid en una adolescencia que también lo tuvo probándose en La Bombonera.

El Estadio Kempes -el escenario donde en 2018 hizo su primer gol en la primera de River jugando un amistoso con Talleres– fue testigo privilegiado la semana pasada: en un partido que se le hizo incómodo, “la Araña” se las arregló para inquietar tres veces a la última línea albiazul y terminó inclinando la balanza a favor de su equipo en un contragolpe al que le puso el moño con un pase-gol.

Aquel jueves negro para la “T”, Álvarez no sólo dejó la sensación de ser el punto más alto de frescura en un fútbol donde la intensidad y la obediencia se promocionan como valores absolutos y la gambeta va camino a convertirse en un pecado capital. También nos generó una nostalgia prematura. Hoy se lo tironean desde España, Italia, Holanda, Alemania e Inglaterra.

El momento del futbolista

Hablando de Londres. Y de Calchín. Ningún cartel dio cuenta de ello hace 30 años, pero Germán Martelotto -otro hijo dilecto de la localidad de 3 mil habitantes del Departamento Río Segundo- hizo historia el 25 de mayo de 1991. Aquel día “el Tato” pisó el césped del viejo estadio de Wembley luciendo la camiseta “10” de Argentina y nada menos que ante el seleccionado inglés.

Se trató del primer cruce entre los equipos de ambos países luego de aquel mítico partido en México del Mundial ’86. Diego Maradona estaba suspendido por doping, aunque entonces teníamos la certeza y el consuelo de que siempre estaba. “El Cholo” Simeone salió lookeado con el “9”, un llamativo guarismo para alguien que se jactaba de entrar a la cancha con el cuchillo entre los dientes. Y al mando del elenco de la AFA estaba un
viejo conocido del fútbol cordobés: “el Coco” Alfio Basile.

La “10” para Martelotto fue una devolución de gentilezas del destino: “el Tato” le había cedido el dorsal de los talentosos al astro máximo de nuestro fútbol en aquel partido que jugó con la camiseta de Belgrano en el viejo Estadio Córdoba, apenas 10 días después de su consagración como campeón del mundo.

LAS VUELTAS DEL FÚTBOL. Martelotto con Maradona, cuando le cedió la “10” de Belgrano en 1986. Cinco años más tarde “el Tato” reemplazaría a Diego en la selección argentina.

Volviendo a Wembley…

Adentro del campo de juego, disputándose la Copa que llevaba el nombre del extitular de la FIFA Stanley Rous, había un puñado de “sobrevivientes” del célebre duelo de cinco años atrás en el Estadio Azteca: Ruggeri, Lineker, Barnes. Fue empate 2 a 2. Y aunque la letra chica del amistoso le garantizó el trofeo al dueño de casa, el festejo fue de Argentina, que en los últimos minutos remontó una desventaja de dos goles que parecía indescontable.

Martelotto jugó 60 minutos y fue reemplazado por “el Turco” Antonio Mohamed. Para el cordobés sería debut y despedida con la indumentaria celeste y blanca. “No fue mi mejor partido, pero se trató de un momento maravilloso e inolvidable”, recuerda.

“Es realmente increíble pensar que el mejor delantero del fútbol argentino sea de nuestro pueblo. Es un orgullo enorme para nosotros y sobre todo para los hinchas de River, que lo disfrutamos cada fin de semana”

Dice Martelotto sobre Álvarez.

Habla como un vecino cualquiera y un simpatizante más del Millonario el exjugador de Belgrano, Deportivo Español, Rosario Central, Deportivo Cali, Monterrey, América y… ¡Pachuca! Pura humildad. Y eso que sigue siendo el más “carteludo” del pueblo.

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Fútbol

¿Hasta cuándo Barracas?

Fútbol y poder

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No tengo la más mínima intención, de describir los partidos de Barracas Central en la Primera Nacional. Tampoco quiero enumerar los errores arbitrales, que ya son más horrores que otra cosa. No habrá en esta columna ningún dato estadístico, ni el nombre de ningún referí. Este será un escrito que solo entenderán, los que estén metidos en el tema. Me refiero a periodistas, hinchas, dirigentes y allegados. Pido disculpas si hay algún lector casual, pero no puedo detenerme en los detalles. Hay que ir al grano, al punto, sino se nos seguirán riendo en la cara.

Ya es obsceno. Todo lo que sucede en los partidos de Barracas, el único puntero del mundo entero, que casi nunca es televisado. Si, la señal que tiene los derechos de televisión de la Primera Nacional, te transmite hasta el puntero de la Primera B Metro, pero casi nunca al puntero Barracas. Mínimamente llamativo. Y si quiere un dato más curioso, el entrenador de Barracas es el relator número uno, de la cadena televisiva…pero a nadie le llama la atención. Todo normal.

Pero mientras el equipo del cual surgió Claudio Chiqui Tapia hace de las suyas a escondidas los dirigentes de la Primera Nacional duermen la siesta, o se hacen los dormidos. Hace poco, Barracas vino a Córdoba y si bien Instituto ganó, el árbitro hizo todo para robarle a la Gloria los tres puntos. Y cuando digo todo, es todo. Por suerte esa tarde ganó el fútbol. ¿Qué reacción tuvieron los dirigentes de Alta Córdoba? Le mandaron un afectuoso saludo de cumpleaños al Chiqui Tapia. Por el lado de Alberdi, como están en otra zona, sienten que no les afecta lo que haga Barracas, total acá cada uno cuida su quinta. Artime fue con Tapia, una de las primeras fotos que buscó. Nadie hace nada, todos miran para el otro lado y el show del terror continúa.

¿Por qué nadie dice nada? ¿A ningún club le interesa la transparencia del torneo? Los pocos que se enfrentaron al poder quedaron solos, abandonados y castigados. El pasado mostraba a Grondona teniendo el poder de la billetera ¿También la heredó Tapia? Nadie se le anima. Nadie quiere quedar expuesto. Claro, la revolución debería de ser de todos porque en la mayoría está el poder pero todos callan y todos acatan.

Nadie sabe a ciencia cierta si Barracas Central va a ascender, pero que tendrá su oportunidad la tendrá. Podrá jugarse en noventa minutos algún ascenso y habrá llegado ahí por un sin fin de “errores” arbitrales. Si, errores entre comillas. Mientras después, su Entrenador a cara de piedra grita en TyC “pero que viva el fútbol”, cuando es cómplice, de quienes hacen todo para matar al fútbol…

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