Estadios llenos, cajas vacías, boxeadores pobres

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La crisis económica de la Argentina pone contra las cuerdas al tercer deporte más taquillero del país. El boxeo está después del fútbol y el automovilismo entre las tres disciplinas con más rating televisivo y mayor convocatoria a los estadios de las 23 provincias y la CABA.


La situación es horizontal. Afecta a los promotores, entrenadores, boxeadores y al público. 


Un organizador de veladas pugilísticas contó a GolandPop, de la manera obscena que han aumentado los costos. “Pasajes de avión, colectivo coche-cama, hoteles, comidas, seguros de vida, adicionales policiales, ambulancia y cuerpo médico, tazas federativas, alquiler de estadio, impuestos y otros gastos; suman cifras exorbitantes para nuestras posibilidades”, explicó el promotor.


Entre los gastos organizativos, menos de la mitad va para los boxeadores que ganan alrededor de 3.000 pesos por round. Es decir que un fondista de un festival medio sin TV, se lleva a lo sumo 30.000 pesos. Cuando las veladas son televisadas a nivel nacional, las bolsas pueden llegar a 100.000 pesos en combates por títulos nacionales o regionales.


Está más que claro que los Maravilla Martínez o los Chino Maidana son excepciones a la regla. La mayoría de los profesionales de Argentina ni siquiera alcanzan la línea de los 20.000, ya que no pelean todos los meses y a veces, combaten a menos vueltas y pocos llegan a disputar títulos.


Lo peor de la historia es que la gente que compra la entrada es cada vez menos y los que piden de favor cada vez más. En esa disyuntiva los promotores acceden a regalar, con la esperanza de que los salve el consumo del bufé. “Así pasaba antes. Nunca era muy buena la recaudación, pero la gente nos pelaba la cantina. Ahora nada. La gente no consume, no tiene ni para el choripan y la cerveza”.


La crisis atraviesa horizontalmente a todos los factores que alteran el producto de una disciplina íntimamente ligada a los sectores de menos recursos. Con esta realidad es difícil pensar que la actividad repunte.


Si no fuera por los sufridos narices chatas, los sacrificados organizadores locales y algún promotor extranjero que apuesta sus dólares a los prospectos criollos, el boxeo argentino estaría al borde del nocaut.

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